miércoles, 5 de mayo de 2010

Espejismos...


Es tarde, muy tarde y no consigo dormir, entre tantas enredaderas en mi mente esta él, pienso en él, y con él vienen muchos recuerdos de cada hombre que ha llegado a mi vida, de aquellos a los que deje entrar para luego abrirles la puerta y que salieran definitivamente, de los otros a los que nunca deje entrar, y de aquellos que sin darme cuenta ya estaban dentro cuando voltee a mirar, pero también de esos que fueron un espejismo en mi vida... Una confusión, una ilusión, producto talvez de las ganas de amar a alguien y de sentirme amada, pero nada fue real. Llore, extrañe, creí querer, soñé, y al final ahora que lo pienso no fue ni tan intenso ni tan cierto como creí en ese entonces... Pero lo importante no es eso en si, sino mas bien a lo que renuncie, lo que deje pasar por escoger quedarme en un espejismo. Como si estas en el desierto y ves una piedra de la que sale agua fresca, pero se te aparece simultaneamente la ilusión de un oasis, y por ser mas tentador, te vas en dirección hacia lo inexistente perdiendo el rumbo y dejando atrás y lejos lo real...


La intención de este escrito no es quedarnos atoradas en el hubiera, o en la culpa, o guardando el dolor de equivocarnos, es mas bien ver cuantas veces cometemos ese error, y no nos damos cuenta, y continuamos errando en lo mismo, y entonces poner un alto y aterrizar, para aprender a amar lo que nos da seguridad, estabilidad y lo que es real, renunciando así a anteponer las falacias en las que queremos creer tan solo porque nos brindan euforia o un sentimiento de ego y de conquista que al final es vano y efímero.


Hoy veo hacia el interior y veo como deje pasar tantas oportunidades de tener a mi lado a alguien que me ayudara a crecer, que aportara algo significativo a mi vida, pero como escogí el espejismo de un amor, de una relación, que en realidad sentía que no me dejaba nada mas allá de lo inconstante. En mi caso me equivoque por elección, porque sabia que lo que existía era simplemente nada, pero esa inestabilidad a veces nos da mas seguridad que lo real, que lo puro, que lo sincero, porque tenemos miedo a sumergirnos en esa corriente, que siendo tan profunda nos puede arrastrar hasta lugares que no conocemos, y es parte de los seres humanos, temerle a lo desconocido. Mas en aquello que no me deja mas que un momento de intensidad me siento como pez en el agua, justamente porque conozco el rumbo y aprendí ya a nadar en esa corriente...


Los minutos, las horas, siguen corriendo al igual que los recuerdos en mi pensamiento, en mi mente su imagen, el sonido de su vos, sus palabras acariciadoras desbordando ternura y cariño, y sobre todo lo que él, lo que su amor me ofreció alguna vez, y que yo deje ir... No me siento culpable, no me arrepiento, pero definitivamente no quiero correr tras otro espejismo para renunciar a lo que en realidad espero, deseo y anhelo de alguien, no quiero abrir la puerta para que se vaya la persona que llena mis manos por dejar entrar a aquella que las deja vacías...


Sinceramente espero no ser la única que tome esa decisión. La soledad duele, la espera duele, enfrentarnos al miedo de lo desconocido duele, cambiar nuestros esquemas y la forma de hacer las cosas que tenemos hasta hoy no es tarea fácil, pero duele mas ver como después de tantas relaciones seguimos vacías, y es mas difícil levantarnos del golpe que sentimos en el momento que reaccionamos y despertamos del ensueño de una ilusión pasajera a la que solo nosotras nos aferramos aun conociendo su grado de irrealidad.....






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